¿Las pieles oleosas deberían usar aceites?

Existen muchos mitos en el cuidado de la piel. Uno de los más comunes es escuchar que las pieles oleosas no deberían usar aceites porque podrían obstruir poros, generar brotes y producir aún más oleosidad. Pero no es más que eso: un mito.

En realidad, aplicar aceites correctamente formulados puede ayudar a disminuir la sobreproducción de sebo y mejorar el equilibrio de la piel. Veamos por qué.

Empecemos por lo básico: ¿qué es una piel oleosa?

La piel oleosa tiene un origen principalmente biológico. Está determinada por la actividad de las glándulas sebáceas, que producen sebo de forma más intensa que en otros tipos de piel.

Este sebo cumple una función clave: proteger la piel, mantenerla flexible y evitar la pérdida de agua. El problema aparece cuando esa producción es excesiva, lo que puede manifestarse como brillo persistente, poros más visibles o tendencia a brotes.

Es importante entender que una piel oleosa no es una piel sucia ni mal cuidada, sino una piel con mayor actividad sebácea que necesita requiere cuidados para mantenerse equilibrada (como cada tipo de piel).

Las pieles oleosas también necesitan hidratación

Uno de los errores más comunes es pensar que, por producir más sebo, la piel oleosa no necesita hidratarse. En realidad, muchas veces ocurre lo contrario.

Cuando la piel está deshidratada activa un mecanismo de defensa: produce más aceite para compensar esa carencia. Esto genera un círculo vicioso donde se evita la hidratación por miedo al brillo, pero la piel responde volviéndose aún más oleosa.

La hidratación adecuada ayuda a que la piel se sienta contenida y equilibrada. Cuando recibe el agua y los lípidos que necesita, no tiene que sobreesforzarse produciendo sebo. Por eso, hidratar no empeora la piel oleosa sino que la regula.

Aceite como limpiador: el aliado clave

Otro gran mito es que los aceites no son compatibles con la piel oleosa, incluso en la limpieza. Sin embargo, los limpiadores a base de aceite son uno de los mejores aliados para este tipo de piel.

La razón es simple: el aceite disuelve aceite. Maquillaje, protector solar, sebo y residuos acumulados durante el día son de base oleosa, por lo que un limpiador a base de aceites como Cleansing Oil es la forma más eficaz y respetuosa de removerlos sin agredir la barrera cutánea.

Lejos de tapar poros, ayuda a mantener la piel limpia, suave y equilibrada. Además, es el primer paso ideal de la doble limpieza, que se completa con un limpiador acuoso, como Cleansing Bubbles, para eliminar residuos y dejar la piel realmente preparada para su rutina nocturna.

Este método limpia en profundidad sin resecar, algo fundamental para que la piel oleosa no reaccione produciendo más sebo del necesario.

El equilibrio está en entender a tu piel

Las pieles oleosas no necesitan evitar los aceites, necesitan usarlos correctamente. Cuando están bien formulados y se integran de forma estratégica en la rutina, ya sea para limpiar o para hidratar como Beta Glow Oil, los aceites ayudan a reforzar la barrera cutánea y a regular la producción de sebo.

El objetivo no es “combatir” la oleosidad, sino acompañar a la piel para que funcione mejor. Entender esto cambia por completo la forma de cuidarla y permite construir una rutina más efectiva, sostenible y saludable a largo plazo.